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Educación y desarrollo

Banco Mundial alerta de una quiebra entre la enseñanza y el aprendizaje

Banco Mundial alerta de una quiebra entre la enseñanza y el aprendizaje El informe del Banco Mundial advierte de la importancia de evaluar resultados para adoptar medidas

Un informe del Banco Mundial alerta de que la escolarización no es suficiente para que la educación contribuya a erradicar la pobreza y las desigualdades sino que depende de los resultados de un aprendizaje que considera en crisis.

Los menores de hogares marginados son los que más necesitan de una buena educación para prosperar. Pero más allá de acceder a la educación lo verdaderamente importante es que puedan aprender y adquirir habilidades, es decir, el aprendizaje, cuyos resultados registran notables desigualdades dentro de los propios países entre la población de bajos ingresos.

Así lo indica el Banco Mundial en su Informe sobre el Desarrollo Mundial 2018, en el que alerta de una “crisis del aprendizaje” a nivel global que describe en tres dimensiones. La primera se refiere a los resultados bajos o poco satisfactorios que se registran no sólo en los países más pobres sino también en los de ingresos medianos, y a la lentitud de las mejoras, que llega a ser inexistente en países que han participado en las pruebas PISA desde 2003.

La segunda dimensión de esta crisis sería lo que el informe define como una “quiebra” de la relación entre la enseñanza y el aprendizaje, materializada en que en muchos países los alumnos no llegan a la escuela en condiciones para aprender, por malnutrición, enfermedades y otras condiciones asociadas a la pobreza que suponen un menoscabo de las bases para el desarrollo y un retraso de las habilidades cognitivas. A ello se añade el inconveniente del coste de las matrículas y de oportunidad, la exclusión de género o por discapacidad.

Calidad docente

Por otro lado, apunta el informe que a menudo los docentes carecen de las competencias y la motivación para enseñar de manera eficaz, y recuerda que en Estados Unidos los estudiantes que tienen muy buenos profesores avanzan a un ritmo tres veces más rápido que los que no. Pese a ello, el Banco Mundial lamenta que la mayoría de los sistemas educativos no sean capaces de atraer a los mejores candidatos. Como ejemplo, cita el hecho de que en casi todos los países los estudiantes de 15 años que aspiran a convertirse en docentes obtienen puntuaciones por debajo del promedio nacional en las pruebas PISA.

La tercera dimensión de esta crisis deriva de “factores sistémicos” y de intereses políticos que conducen a que las medidas se dirijan a obtener ventajas sobre ciertos grupos geográficos, étnicos o económicos para mantener las posiciones de poder. Además, añade que “los docentes y otros profesionales de la educación, incluso cuando están motivados por un sentido de misión, pueden concentrar sus esfuerzos en mantener la seguridad en el empleo y proteger sus ingresos”.

Frente a estos problemas, el Banco Mundial ofrece tres propuestas para mejorar el aprendizaje, que resume en el “ABC” de las reformas educativas, es decir, “Aprender” más sobre el aprendizaje (mediante sistemas de evaluación), “Basar” el diseño de políticas en la evidencia y “Construir” coaliciones para implementar a escala.




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Periodista especializada en Educación, Universidad e Investigación.