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Proyecto pionero

Blockchain, hacia una universidad más justa

  • Woolf University, la primera institución basada en la cadena de bloques, trata de garantizar el acceso a la educación superior y combatir la precariedad de los profesores.

Blockchain, hacia una universidad más justa El proyecto quiere también de ayudar a las universidades a llegar a todo tipo de estudiantes

Un grupo de profesores y colaboradores de la Universidad de Oxford trabaja en la creación de la primera universidad online basada en la tecnología Blockchain, que conectará directamente a profesores y alumnos en cualquier parte del mundo.

Woolf University aspira a convertirse en una red de enseñanza y aprendizaje global y sin fronteras, una comunidad social en la que se reducirán drásticamente los costes de la educación y las clases se adaptarán a la medida de las necesidades de cada alumno. El internet del aprendizaje.

La tecnología del Blockchain (o cadena de bloques) hace posible la gestión descentralizada de la información y, cuando se usa de forma apropiada, puede ser una potente herramienta de protección de datos, facilitar pagos internacionales y dar apoyo a los procesos democráticos, destaca el fundador del proyecto, Joshua Broggi, en declaraciones a Efe Escuela.

En línea con las recomendaciones de la Unión Europea, la Woolf University lleva este potencial a la educación superior y trata de dar así respuesta a algunos de sus problemas como, aseguran sus responsables, la desigualdad en el acceso de los estudiantes o la precariedad laboral de los profesores universitarios, con consecuencias negativas para la formación de los alumnos.

¿Cómo y por qué surge la idea de la Woolf University?

Fundé Woolf porque creía que los académicos habían perdido el control sobre sus carreras profesionales y esto ha tenido un impacto negativo sobre los estudiantes. Los universitarios no son como otros profesionales. Casi tienen que permiso para trabajar. Pierden mucho tiempo buscando empleo y, en muchos países, más de la mitad tienen solo un contrato temporal. Woolf está llamada a permitir que cualquier grupo de profesores puede formar una nueva escuela en nuestra plataforma e impartir clases a los estudiantes para que puedan completar grados acreditados. Esto ofrecerá la oportunidad a los estudiantes de conectar con profesores de todo el mundo. Es como el internet del aprendizaje. Además, al eliminar trámites administrativos y conectar a los alumnos directamente con los docentes podemos reducir los costes de la educación drásticamente.

¿Está extendida la precariedad de los profesores?

La mayoría de los profesores universitarios que conozco, especialmente menores de 40 años, en la cima de sus capacidades intelectuales, con ilusión de enseñar y que cuentan con innovadoras publicaciones en materia de investigación, se encuentran en una situación crítica cada dos o tres años porque no saben si tendrán trabajo en seis meses. Creo que lo podemos hacer mejor.

¿Cuáles son las principales ventajas para profesores y alumnos?

La principal ventaja para los profesores reside en que tendrán el control sobre sus propias carreras porque cualquiera con un doctorado real podrá enseñar en Woolf University. La ventaja para los estudiantes será que podrán seguir sus estudios con los mejores docentes del mundo y mediante tutoriales de alta calidad que siguen el estilo “Oxbridge” (fusión de Oxford y Cambridge).

¿Qué diferencia la filosofía de Woolf University de los cursos masivos en línea o MOOC?

Lo que hacemos es completamente diferente de un MOOC, que están bien, cualquiera puede acceder a vídeos y lecturas e incluso obtener el certificado de un grado, pero Woolf es diferente. Aquí los estudiantes tendrán que solicitar el acceso a una escuela de la universidad y entonces cursarán sus estudios directamente con un profesor. Esto soluciona uno de los grandes problemas del MOOC, como es que los estudiantes tienden a dejarlo cuando no hay una orientación y un seguimiento personal. En Woolf los estudiantes tendrán que hacer sus trabajos directamente para sus profesores y después discutir lo que han escrito en una hora de tutoría. Esto les exige pensar de forma creativa y cambiar su forma de pensar, es mucho más comprometido que un MOOC. El profesor puede saber cómo piensa el estudiante y hacer preguntas específicas para cada uno.

¿Cuál es la situación actual, los siguientes pasos a seguir y hasta dónde aspira a llegar la comunidad en términos de profesores y alumnos?

Ahora mismo trabajamos con los reguladores de los gobiernos europeos en el reconocimiento de nuestra universidad y su capacidad para impartir grados. Woolf será una universidad global sin fronteras, por ello debemos asegurar que sus alumnos pueden obtener créditos europeos de estudio desde cualquier parte del mundo y con independencia de dónde estén sus profesores. Esto es bastante revolucionario pero es fundamental crear una red global en la que estudiantes y profesores puedan conectar directamente. Nuestros planes son globales, así que trabajamos duro para crear una pequeña unidad, la escuela, en el sentido de que pueda ser fácilmente replicable por toda la red. Como una comunidad social de enseñanza, la escuela permitirá a cualquier grupo de profesores unirse a nuestra universidad, y queremos que este proceso sea tan fácil como organizar una conferencia académica.

¿Cuáles son los principales obstáculos a superar?

Es realmente importante para nosotros que haya universidades que entiendan cómo podemos ayudarlas porque a veces la idea de una universidad global suena un poco a amenaza. Pero queremos ser capaces de ayudar a las universidades a conectar con estudiantes a los que de otro modo no se podría llegar, a que puedan dar acceso a enseñanzas que podrían resultar inalcanzables, a reducir sus costes de administración mediante el uso de esta plataforma sin ánimo de lucro.




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Periodista especializada en Educación, Universidad e Investigación.