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Congreso BUR

La internacionalización, una apuesta por la excelencia universitaria

La internacionalización, una apuesta por la excelencia universitaria Hans de Wit, en el congreso Building Universities Reputation de la Universidad de Navarra

La globalización de la enseñanza y la carrera por la captación de recursos, estudiantes y profesores ha hecho que las universidades dirijan una parte importante de sus esfuerzos a la internacionalización, un objetivo reservado para una élite de instituciones.

El profesor y director del Centro para la Educación Superior Internacional del Boston College, Hans de Wit, advierte de que no todas las universidades pueden ser de clase mundial y que, por ello, hay que invertir más en unas instituciones académicas que en otras, ya que “para estar en el top se necesitan muchos fondos y no se puede lograr con 30 ó 50 universidades”.

Los países necesitan, en su opinión, programas de excelencia para situar a las universidades en una buena posición en los distintos contextos, ya sea el global, el regional (por ejemplo europeo), nacional o local. Además, llama la atención sobre la importancia de marcar diferencias entre las instituciones, ya que “los sistemas diferenciados son mejores, en parte también porque el mercado laboral necesita diferentes perfiles profesionales”, aclara.

De Wit, que ha participado en el congreso “Building Universities Reputation” (BUR) celebrado a finales de marzo en la Universidad de Navarra, sostiene que la internacionalización debe incluir no sólo movilidad de estudiantes y profesores, sino también de curriculum y de investigación, así como que “cada universidad debe definir dentro de su contexto qué quiere decir internacionalización para ella”.

En relación con el efecto de los rankings en la dinámica universitaria, el profesor alerta del peligro de que gobiernos, instituciones y administraciones dirijan su estrategia en base a estos indicadores, que benefician a las universidades de los puestos más altos.

Aunque reconoce que las universidades españolas a nivel internacional no juegan un papel muy alto, aclara que “la calidad no es mala” y sugiere que “sería buena una política para la educación superior y un programa de excelencia para incentivar algunas universidades y mejorar la calidad” en nuestro país. El problema, en todo caso, reside en decidir cuáles, porque dependen de las diferentes comunidades autónomas y “eso supone un problema”. Eso sí, defiende que la apuesta se debe traducir en una inversión extra para mejorar la calidad, y no en primar unas en detrimento de los recursos del resto.

Para Hans de Wit, la internacionalización debe ser una estrategia a largo plazo, y recuerda el enfoque que aplican países como Alemania, donde se entiende que tiene un impacto económico y social y a la hora de reclutar talento. “Cuando regresan son embajadores en sus países y allí son puestos de trabajo”, puntualiza.

En general, el profesor del Boston College lamenta la fatla de una estrategia más completa. “No vemos toda la imagen de lo que significa la internacionalización”, añade, al tiempo que asegura que “el objetivo debe ser mejorar la educación, la investigación y el servicio a la sociedad que aporta, más que una cuestión de cantidad y movilidad de alumnos”.




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Periodista especializada en Educación, Universidad e Investigación.