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Desigualdad laboral

La mujer pierde la carrera en la universidad

La mujer pierde la carrera en la universidad Los datos de la Fundación CYD muestran el declive de la mujer en el ámbito laboral universitario

La presencia de la mujer en la universidad tiene un efecto tijera. A pesar de ser mayoría en los estudios de grado (54,7% de matriculadas y 58,5% de tituladas) y de registrar un mejor rendimiento académico (casi 10 puntos mayor que los hombres), su presencia disminuye conforme avanzan en la escala académica.

Un informe de la Fundación CYD (Conocimiento y Desarrollo) pone de manifiesto la persistencia de las desigualdades de las mujeres en la universidad española. En el curso 2016-2017 representaban el 41,3% del Personal Docente e Investigador (PDI) y, entre los funcionarios de las universidades públicas, su peso relativo era incluso menor, ya que caía al 35,7% frente al 44,5% que representaban entre los docentes contratados. La profesoras titulares de universidad eran un 40,3%, pero su peso era particularmente reducido entre los catedráticos, donde la proporción bajaba al 21,3%, poco más de uno de cada cinco. A estos datos cabe añadir que sólo hay cuatro rectoras en las universidades públicas.

En el lado positivo de la balanza, el estudio subraya que la presencia femenina entre las estudiantes universitarias ha aumentado en cinco puntos porcentuales durante los últimos 30 años y que son mayoría tanto en proporción anual de matriculaciones (54,7%) como de titulaciones (58,5%), aunque con importantes diferencias por ramas de enseñanza. Así, mientras representan siete de cada diez matriculados en ciencias de la salud, apenas son cinco de cada diez en ciencias puras y una de cada cuatro en ingeniería y arquitectura.

Las diferencias se agravan por ámbitos de estudio, donde el informe constata que las mujeres sólo suman el 12% de los matriculados en informática y menos de uno de cada cinco en 15 campos científicos como Ingeniería de computadores; Desarrollo de software y de aplicaciones; Desarrollo de videojuegos; Ingeniería mecánica; Ingeniería eléctrica; Ingeniería electrónica o Actividad física y del deporte. En el polo opuesto, las mujeres son una amplia mayoría en el área de la educación (77,7%) y representan más de ocho de cada 10 estudiantes en 11 campos científicos, entre los que se encuentran Enfermería; Traducción e interpretación; Educación social; Trabajo social; Terapia ocupacional; Pedagogía; Logopedia; y Educación infantil.

Mejor rendimiento académico

Los datos del curso 2015-2016, últimos disponibles, indican que en conjunto las mujeres presentan un rendimiento académico (medido en porcentaje de créditos aprobados respecto de los matriculados) diez puntos superior al de los hombres (81,9% frente al 72,5%) en todos los ámbitos de estudio, y una menor tasa de abandono de los estudios (31,3% frente al 39,7%), además de una mejor nota media en su expediente académico, a lo que se suma el hecho de que terminan su carrera en el tiempo estipulado, en una proporción cercana a los 20 puntos porcentuales por encima de los hombres.

Superados los estudios, en la casilla de salida hacia el mercado laboral comienzan las mayores adversidades para las mujeres, ya que los hombres registran una mayor tasa de empleo y una menor tasa de paro (17,2% frente al 20,5%), además de una mejor calidad de trabajo, recuerda la Fundación CYD. En este sentido, destaca que los varones cuentan con un mayor porcentaje de asalariados con contrato indefinido, en una diferencia de casi ocho puntos, frente a los once con los que las mujeres aventajan a los hombres en contratos temporales, como becarias o similares. También tienen peor calidad de inserción laboral en cuanto a la adecuación entre estudios y trabajo.




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Periodista especializada en Educación, Universidad e Investigación.