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Altas Capacidades

Más de 140.000 superdotados sin identificar

Más de 140.000 superdotados sin identificar El estudio destaca los beneficios de atender a las necesidades del 2% de la población superdotada

Los datos oficiales cifran en cerca de 24.000 el número de menores superdotados en España pero se calcula que más de 140.000 se encuentran todavía sin identificar, por lo que carecen de una educación especial adecuada, con consecuencias en elevados índices de fracaso y acoso escolar.

Aprenden a leer muy pronto y tienen gran facilidad con los números. Les gusta estar con niños mayores, tienden a estar en su mundo y son bastante despistados. Piensan y aprenden rápido. Tienen muy buena memoria y un sentido del humor especial. Son muy sensibles, muy exigentes con ellos mismos y con los demás, retraídos o con problemas de conducta, con poca resistencia a la frustración. Tienen baja autoestima, son hiperactivos mentales, con muchos intereses a la vez. Son imaginativos y preguntan mucho. Tienden a cuestionar las normas y la autoridad. Son niños superdotados.

Estos son los rasgos comunes a la población de menores con un cociente intelectual de 130 o superior, correspondiente al 2% del total del alumnado escolar con mayor inteligencia, de acuerdo con las cifras del “Informe 2017. La Educación de los Superdotados en España”, que se ha dado a conocer en el V Congreso Nacional de Superdotación y Altas Capacidades que la Fundación El Mundo del Superdotado ha celebrado en Madrid.

Las cifras oficiales hablan de una población cercana a los 24.000 menores superdotados en España, pero se calcula que más de 140.000 se encuentran todavía sin identificar y, por tanto, sin recibir una educación adecuada, con consecuencias en altos índices de fracaso escolar y de acoso escolar, en más de la mitad de los casos, que se convierten en problema de salud mental para los niños y en desesperación de sus padres. Al ritmo actual, advierten desde la fundación, se tardará más de 35 años en detectar y atender a estos jóvenes.

La situación se complica con los falsos diagnósticos de Hiperactividad y Déficit de Atención que reciben muchos de ellos, unido a la falta de formación del profesorado y la falta de preocupación política por este colectivo considerado minoritario. Tampoco existe un criterio unificado para la identificación, de manera que un niño puede serlo en Andalucía pero no en Cataluña, añade el informe.

Soluciones y beneficios

Por ello defienden la importancia de fijar un criterio único a nivel nacional, de formar al profesorado, a los padres y a los equipos de orientación, establecer dentro de cada centro el Aula Abierta de Altas Capacidades Intelectuales, para reunir a los alumnos de altas capacidades del centro en actividades extraescolares especialmente diseñadas para ellos. Otras medidas serían la aceleración de curso, sensibilizar a los estudiantes sobre el respeto a las diferencias, facilitar la creación de colegios especiales tanto públicos como privados o la participación en programas universitarios.

Son soluciones que llevarían aparejadas una serie de ventajas. “La más importante es que los niños superdotados dejen de sentirse como los patitos feos del centro y se puedan relacionar con niños como ellos con los que puedan compartir intereses y proyectos”, señala la presidenta de la Fundación El Mundo del Superdotado, Carmen Sanz Chacón. Eso sin olvidar la expectativa de contar con más de 160.000 profesionales con inteligencia superior, reducir en un 2% las cifras de fracaso escolar o tener otro tanto de alumnos excelentes en los Informes PISA.

“En la mayoría de los casos, bastaría con identificarlos pronto y ofrecerles la posibilidad de subir de curso para estar con compañeros con su misma edad mental y adaptando la enseñanza a sus capacidades reales”, añade la presidenta, quien precisa que “si un niño sabe leer con tres años no podemos obligarle a aprender las letras con cuatro o con cinco años como a los demás”. Sin embargo, “actualmente todos son barreras para que un niño superdotado reciba educación especial y los padres tiran la toalla cuando tienen que luchar contra un sistema que ni les apoya ni les comprende”.

 




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Periodista especializada en Educación, Universidad e Investigación.