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Gobernanza universitaria

Más autonomía y menos endogamia en la universidad

Más autonomía y menos endogamia en la universidad Antonio Abril, Marcial Marín, José Luis Bonet y Javier Monzón (de izqda a dcha)

Flexibilidad, autonomía y rendición de cuentas son tres de las tendencias comunes en los sistemas universitarios europeos, según se desprende de un estudio sobre la gobernanza de las universidades en el que, además, se apunta la necesidad de un cambio de estatus en el personal académico, de funcionario público a laboral.

El estudio “La reforma de la gobernanza en los sistemas universitarios europeos” ha analizado los cambios introducidos en los últimos años en seis países con modelos comparables (Austria, Dinamarca, Finlandia, Francia, Países Bajos y Portugal), con el fin de extraer un modelo de referencia a la hora de afrontar las carencias del sistema universitario español.

Entre estas carencias, el presidente de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, se refirió a una reducida vinculación con la empresa, la gestión burocratizada, la escasa transferencia del conocimiento, la masificación de ciertas titulaciones, la lenta adaptación a las demandas sociales o el insuficiente estímulo emprendedor.

El informe, que ha sido elaborado por la Cámara de Comercio, la Fundación CYD y la Conferencia de Consejos de Universidades, ha extraído algunas lecciones de la experiencia de los países analizados, que apuntan a la necesidad de una mayor flexibilidad en el marco legislativo de las universidades o a una menor intervención del Estado para una mayor autonomía que debe ir acompañada de los correspondientes mecanismos de control y evaluación.

Otras tendencias señalan a un incremento del peso de los agentes externos en los máximos órganos colegiados de gobierno, la profesionalización de la gestión institucional, la diversificación de las fuentes de ingresos, las fusiones entre universidades, un incremento de la competencia y un cambio del estatus del personal académico, de funcionario público a laboral.

El secretario de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, Marcial Marín, recordó en la clausura del acto de presentación del informe que un 25% de los profesores de la universidad pública se jubilará en los próximos cuatro años lo que, en su opinión, supone una oportunidad para reformar el sistema de acceso y para enfocar el nuevo estatuto del personal investigador.

El presidente del Comité Ejecutivo de la Fundación CYD, Javier Monzón, consideró que la mejor opción para afrontar los cambios que necesita el sistema universitario no es un nuevo sistema de gobernanza único para todas las instituciones sino “pequeñas modificaciones que les permitan elegir su camino y modelo de desarrollo futuro”. “Más que un gran acuerdo de unanimidad, modificaciones que permitan la diversidad y la pluralidad”, puntualizó.

Por su parte, el presidente de la Conferencia de Consejos de Universidades, Antonio Abril, se refirió a las universidades como una cuestión que compete a toda la sociedad y aseguró que deben recibir la importancia que merecen como motores del desarrollo. Por ello, apeló a la necesaria “voluntad compartida” para llegar a un pacto de Estado que propicie un consenso eficaz y duradero en el tiempo.

 




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Periodista especializada en Educación, Universidad e Investigación.