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Aprendizaje emocional

Recursos para una “Educación Responsable”

Recursos para una El programa de la Fundación Botín trata de mejorar las habilidades emocionales, sociales y creativas

La Fundación Botín ha abierto el plazo de inscripción en el programa de Educación Responsable 2018, que promueve el desarrollo emocional, social y la creatividad de los alumnos en centros públicos, concertados y privados, mediante recursos aplicados a diferentes áreas curriculares.

Centros madrileños y cántabros tendrán de plazo hasta el 25 de mayo para solicitar su incorporación a Educación Responsable, un programa que tiene una duración de tres cursos académicos y en el que ya participan más de 200 colegios repartidos por siete comunidades autónomas (Madrid, Cantabria, La Rioja, Navarra, Galicia, Murcia, Castilla y León), Uruguay y Chile.

Literatura, música, arte y tutorías forman parte de los recursos disponibles para favorecer el crecimiento personal, emocional e intelectual del alumnado y potenciar su talento, competencias y autonomía. Contenidos innovadores y propuestas de aprendizaje colaborativo refuerzan la comunicación y la convivencia en las aulas con el trabajo conjunto de docentes, alumnado y familias, indican desde la Fundación Botín.

El proyecto nació en 2007 para ayudar a la mejora de la docencia, a generar un ambiente más propicio para el aprendizaje y a convertir el centro en un motor de cambio en el que también participan las familias y el entorno más próximo de los alumnos, recuerda el director de Educación Responsable, Javier García Cañete.

Los recursos pivotan sobre cuatro ejes, tres relacionados con las artes (literatura, música y artes plásticas) y un cuarto relacionado con un banco de herramientas para todos los docentes y que incorpora más de 400 actividades por edad, variable y materia. De esta forma, se pueden por ejemplo generar emociones para resolver problemas matemáticos (en lugar de hacer divisiones técnicas se plantean cómo repartirían caramelos entre los compañeros), entre otras posibilidades.

Resultados positivos

García Cañete precisa que el programa no persigue específicamente reducir el fracaso escolar o mejorar el clima académico, aunque los análisis hasta ahora realizados muestran que, en estos colegios, se han producido avances significativos en cuanto a los resultados académicos, la mejora de la creatividad, la asertividad, la ansiedad o la comprensión.

Además, subraya que actuar cuanto antes en la educación emocional de los jóvenes y cuidar a los docentes son dos factores que tienen mucha influencia en el impacto de estos planes. Así, en opinión de García Cañete, lo mejor sería actuar desde Infantil y Primaria, porque en Secundaria puede ser tarde. Por otro lado, uno los requisitos del funcionamiento de este programa reside en la colaboración del profesorado, para lo que en cada colegio se debe formar equipo integrado por un coordinador y un responsable de cada uno de los recursos del programa.

Además, todo el claustro recibe cursos específicos para incrementar sus competencias sociales, afectivas y creativas. “Ayudar a los estudiantes a que crezcan de manera armónica, trabajar los planes de convivencia, evitar el fracaso escolar… todo pasa por que los docentes tengan esas habilidades”, añade.




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Periodista especializada en Educación, Universidad e Investigación.