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Gamificación

Ruby Rei convierte en un juego el aprendizaje de idiomas

Ruby Rei convierte en un juego el aprendizaje de idiomas El videojuego está disponible para móviles y tabletas en iOS y Android

Un grupo de lingüistas, profesores y desarrolladores de videojuegos forma Wibbu, un estudio educativo que trabaja para modernizar el aprendizaje de idiomas a través del juego. Fruto de ello ha sido Ruby Rei, un programa interactivo para practicar y mejorar las habilidades con el idioma.

El videojuego ha sido el último lanzamiento de una “start-up” fundada hace cuatro años en Londres (Reino Unido) por dos jóvenes ingleses y dos españoles, entre ellos Jonay Suárez, procedente de Gran Canaria y actual responsable de Marketing. En la actualidad, quince personas forman parte de un equipo al que se ha incorporado una lingüista de Murcia y un desarrollador de Barcelona.

Ruby Rei es una exploradora, aventurera, curiosa, respetuosa y buena persona, “es la personificación de todas las cualidades que a menudo encontramos en los estudiantes de idiomas”, asegura el director de Wibbu, Dean Jacobs, “personas que resuelven problemas, que buscan crecer personalmente y entablar nuevas amistades a través de la comunicación”. Especialmente indicado para principiantes o aprendices con un nivel intermedio bajo, el juego también resulta adecuado para los que necesitan motivación extra con el idioma y para quienes quieren vivir una inmersión lingüística de forma interactiva, añade.

El programa ha sido inicialmente lanzado en tres versiones, como son español para hablantes de inglés, inglés para hablantes de español e inglés para hablantes de portugués, aunque en verano de este año tienen previsto poner en marcha la versión de inglés para hablantes de mandarín. Ruby Rei no tiene pruebas, ejercicios, lecciones de gramática ni listas de vocabulario, “es pura inmersión en el idioma”, explica Jacobs.

El poder de la práctica

De forma invisible para el jugador, el guión se alimenta de tres fuentes principales de contenidos educativos para la versión en inglés. Por un lado, los planes de estudio de Cambridge para los niveles A1 y A2. Por otro, el plan de estudios de Wibbu, que se centra en corregir los errores de interferencia lingüística derivados de la lengua materna, por ejemplo, errores específicos que los hablantes de español cometen al hablar inglés, que son diferentes de los que cometen los hablantes de francés. Y en tercer lugar, un conjunto de estructuras comunicativas de alta frecuencia y frases coloquiales.

Con todo ello, los jugadores practican las cuatro destrezas lingüísticas principales: expresión oral, expresión escrita, comprensión auditiva y comprensión lectora, siempre sin salir del contexto del juego y de la historia. Dean Jacobs recuerda, en este sentido, que algunos de los mejores hablantes no nativos de inglés han crecido con series y películas americanas, sin interrupciones para hacer ejercicios de comprensión. “Nosotros aplicamos una filosofía similar y aprovechamos la ventaja añadida de que los videojuegos son totalmente interactivos”, puntualiza.

Domina ocho idiomas

Dean Jacobs reconoce haber tenido la suerte de poder estudiar ocho idiomas en la universidad, “durante mis cuatro años de estudios de dirección de empresas, en el Reino Unido y en Madrid, y durante el máster en traducción e interpretación que hice”. Pero la verdadera inspiración, asegura, le llegó a los diez años, cuando recibió un módem dial-up de 56kb, “de esos que hacían ruido cuando se conectaban a la red”. “Recuerdo perfectamente cuando lo enchufé por primera vez y se abrió la web de AOL, en ese momento mi vida cambió para siempre”. Porque descubrió que podía chatear con gente que estaba a 8.000 kilómetros de distancia, aprender cómo vivían otros niños de su edad e, incluso, empezó a utilizar palabras coloquiales en otros idiomas.

“Así es como me enamoré de la idea de conectar con los demás, y los idiomas se convirtieron inmediatamente en el vehículo que me permitía moverme en ese nuevo mundo”. En esa época ya aprendía francés en el colegio y estaba a punto de comenzar las clases de español. Enseguida se dio cuenta de que solo por hablar un idioma más podía comunicarse con millones de personas en todo el mundo. “Estaba totalmente obsesionado con aprender más idiomas”. Y es que “cuantos más idiomas aprendes, más fácil se vuelve aprender otros”. En su caso el umbral fue aprender tres nuevas lenguas porque, una vez que obtuvo un buen nivel con ellas, pudo crear su propia infraestructura mental de cómo se articular e ir introduciendo los aspectos de los demás en ella.

 




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Periodista especializada en Educación, Universidad e Investigación.