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Informe escolar

Unicef alerta de las desigualdades del sistema educativo

Unicef alerta de las desigualdades del sistema educativo El estudio destaca que en España hay jóvenes escolarizados pero privados de una educación plena

Un informe de Unicef Comité Español y la Universidad Autónoma de Barcelona advierte de que el sistema educativo español sigue marcado por importantes procesos de fragmentación, segmentación y desigualdad que impiden la promoción social y limitan el derecho a la educación de calidad para todos los estudiantes.

Bajo el título “Factores de la exclusión educativa en España: Mecanismos, perfiles y espacios de intervención”, elaborado por Unicef Comité Español y la Universidad Autónoma de Barcelona, el informe aborda la exclusión educativa como el resultado de medidas relacionadas con la financiación, el currículum, la pedagogía y la evaluación o las relaciones de apoyo, acompañamiento y reconocimiento dentro del sistema educativo. En sus conclusiones, los autores ponen de manifiesto que en España hay una población de jóvenes escolarizados y sin embargo privados del derecho a una educación plena, e identifican espacios de acción en materia económica, política y cultural para avanzar hacia la inclusión y la equidad en los centros y en las aulas.

Con tasas de fracaso y abadono escolar a la cabeza de la UE (que en 2015 afectaban a un 20% de los jóvenes españoles de 18 a 24 años, frente a un 11% de la media de la UE28), y en un contexto marcado por la disparidad territorial, el informe recuerda que el gasto público para educación se encuentra por debajo de la media de la UE y que los recortes presupuestarios (12% entre 2010 y 2012) han sido más intensos que en el conjunto de los países europeos (3%).

Focos de exclusión

A pesar de que algunos de los procesos de exclusión educativa tienen su origen en la etapa de Primaria, sitúan en la transición a la Secundaria y en el transcurso de la ESO los principales procesos de desenganche, desvinculación, fracaso y abandono. No obstante, describen algunos de los principales focos de exclusión, como son el estatus socioeconómico y cultural, el origen étnico y la nacionalidad o el género.

El origen social del alumnado sería responsable del 50% de las diferencias en rendimiento escolar, por lo que se sugiere mejorar las redes de apoyo institucional para reducir la distancia entre lo que sería el perfil o la cultura dominante de los centros educativos y las familias de menor estatus socioeconómico y cultural. Para ello, se recomienda reforzar la labor en el centro, así como trabajar con el alumnado con dificultades y sus familias o fomentar las comunidades profesionales de aprendizaje.

En cuanto al origen étnico y nacionalidad, el informe recuerda que los alumnos inmigrantes obtienen peores resultados que sus compañeros nativos en las pruebas de PISA. Las minorías étnicas y el alumnado de origen migrante carecen de reconocimiento y son tratados como elementos a normalizar, sin que se consideren los beneficios que su participación en el sistema escolar puede proporcionar al conjunto de los estudiantes.

Respecto al género, destaca que la probabilidad de que un varón repita curso es 10 puntos mayor que para las mujeres (salvo en el caso de las minorías étnicas), en gran medida porque ellas establecen relaciones con sus compañeras más vinculadas al estudio y a la participación en la vida escolar, mientras que la construcción de la identidad masculina se vincula a menudo con una oposición a la cultura escolar y ellos son más proclives a mostrar conductas disruptivas y de desapego.

Medidas propuestas

Algunas de las medidas propuestas para corregir estos desequilibrios pasan por aumentar el gasto público en educación hasta llegar a la media de los países de la OCDE12; incrementar las ayudas públicas, la dotación para becas y ayudas al estudio o los recursos para centros con mayores necesidades; aumentar la oferta pública de educación pre y post obligatoria o regular las prácticas de selección de alumnado en los centros sostenidos con fondos públicos.

A su vez, el informe propone incorporar una concepción ampliada del concepto de diversidad en las políticas y programas educativos, una concepción del éxito escolar multidimensional que vaya más allá del rendimiento académico e incluya dimensiones como la adhesión, la equidad, la transición o el impacto, así como garantizar que todos los estudiantes participen el máximo tiempo posible de un currículo común que garantice aprendizajes comunes para todos.

Otras medidas podrían ser reducir la sobrecarga curricular durante la ESO y reconsiderar los contenidos y aprendizajes esenciales que permitan la inclusión y el desarrollo integral de todo el alumnado, aumentar el nivel de descentralización de los diseños curriculares, diseñar un sistema educativo flexible y diversificado o reconocer el modelo de Escuelas de Segunda Oportunidad, con mayor cobertura territorial y social.




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Periodista especializada en Educación, Universidad e Investigación.