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Desarrollo competencial

Cinco claves para hablar en público con claridad y seguridad

Cinco claves para hablar en público con claridad y seguridad La forma de hablar puede condicionar los resultados y la trayectoria profesional

Las habilidades en Comunicación forman parte de las llamadas “competencias del siglo XXI”. Sin embargo, tres de cada cuatro personas padece glosofobia, un sentimiento de ansiedad y nerviosismo a la hora de hablar en público que puede afectar negativamente a su carrera profesional.

El miedo a enfrentarse a una audiencia afecta a un 75% de la población, según un informe de Adecco sobre glosofobia, y se manifiesta a través de síntomas como sudoración, mareos, visión borrosa, náuseas, taquicardia, dificultades para respirar o bloqueo mental. Al contrario que en otros países, nuestro sistema educativo no ha potenciado tradicionalmente estas habilidades que, sin embargo, cada vez cobran un mayor protagonismo en las aulas debido a la importancia que han adquirido en el mercado laboral.

Los expertos señalan que las destrezas en comunicación son imprescindibles para superar una entrevista de trabajo, obtener financiación para un proyecto o cualquier labor comercial, facetas en las que el manejo de estas competencias condicionará la imagen que se ofrece y permitrá transmitir entusiasmo, seguridad y dominio de los contenidos a tratar.

Existen una serie de técnicas, ejercicios y recursos para superar estos miedos, que van desde el control de la voz y el lenguaje corporal hasta la correcta planificación de las intervenciones para garantizar la sensación de seguridad. Y así se ha puesto de manifiesto en el curso “El arte de hablar en público”, un programa ejecutivo del IMF Business School dirigido a profesionales y en el que, bajo la batuta de la escritora Espido Freire, los alumnos han tenido la oportunidad de poner en práctica cinco elementos considerados claves para ofrecer un buen discurso en público:

IMFBisOratoria. La forma en la que se transmite una idea condiciona el interés que despierta, de ahí la importancia de cuidar el tono, la pronunciación y el volumen. Elementos como la claridad, el orden, el entusiasmo y la persuasión definen la manera de hablar, por la que se juzgará, aceptará o rechazará al locutor.

El mensaje. Hay que conocer y concretar el contenido a comunicar para tratar de utilizar mensajes simples que ayuden al interlocutor a asimilar rápidamente y recordar con facilidad los mensajes. Para ello, será necesario tener en cuenta la audiencia a la que irán dirigidos.

La audiencia. Conocer al receptor del mensaje nos permite construir un contenido adaptado a sus necesidades e intereses. También se aconseja evitar dirigirse siempre al mismo sector del público, habitualmente el situado justo en frente, y proyectar la voz e intentar mantener contacto visual también con los que se sitúan a los lados.

Lenguaje corporal. Los gestos, movimientos y posturas (e incluso los silencios) pueden revelar tanta información como las palabras, ya que transmiten estados de ánimo, sentimientos e intenciones. Se puede conseguir que el cuerpo transmita lo mismo que las palabras y, para ello, lo mejor es ensayar delante de un espejo, para localizar los tics y tratar de evitarlos, según explica Espido Freire.

Confianza. Todos cometemos errores que, en ocasiones, sólo perciben los locutores y pasan desapercibidos para la audiencia. Se puede corregirlos y mejorar, pero sin caer en el exceso de autocrítica y la obsesión con uno mismo, señalan desde el IMF.




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Periodista especializada en Educación, Universidad e Investigación.