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Nuevo en clase

Consejos para afrontar un cambio de colegio

Consejos para afrontar un cambio de colegio Los padres deben informar al centro de los cambios que perciban en el alumno (Foto: SFP)

El cambio de escuela requiere una adaptación al nuevo grupo de la manera más suave posible para que no interfiera en el desarrollo del curso. El colegio San Francisco de Paula ofrece nueve consejos para afrontar el desafío de ser el nuevo de la clase.

No alimentar su preocupación. Es importante evitar transmitir al niño la incertidumbre y tener cuidado con las conversaciones que pueda oír, ya que puede llegar a obsesionarse y a crearse miedos. Hay que hacerle ver que es una oportunidad para hacer nuevos amigos, sugiere el Servicio de Orientación del Colegio San Francisco de Paula.

No sufrir al dejarlos. Los niños no guardan las distancias como los adultos y tienen la extraordinaria capacidad de integrarse mediante el juego y las actividades en grupo. Sin forzarles a hacer amigos, se les puede ayudar a estar abierto a nuevas amistades.

Conectar con su entorno. Es positivo encontrar a alguien en la familia o en su entorno que tenga relación con el nuevo centro, ya sea antiguo alumno, un trabajador actual, un amigo o alguna anécdota que ocurriera en sus calles cercanas. Eso le ayudará a ver el centro como más cercano.

Animarlo a ser uno mismo. No se debe forzar al alumno a ser quien no es por pretender caer bien a los demás, pero debe procurar ser agradable, sonreír, saludar y ser generoso con los demás compañeros en la medida de lo posible.

Ayudarlo a hacerse respetar. Es recomendable que el niño entienda que ante un comentario hiriente hay que mostrarse sereno, pero firme, y ayudarle a ver diferentes modos de ser asertivo. Ante una intromisión verbal, por ejemplo, se puede responder “no creo que te gustara que te dijeran eso o que te trataran así”,  ignorar el comentario o salir de la situación con una broma.

Mantener los hábitos. Se recomienda mantener los hábitos al entrar y salir de clase para que vea que el cambio es mínimo. Los padres pueden seguir haciendo lo de antes, como escuchar un programa de radio concreto en el coche, ir a jugar a un parque o sentarse en un banco a merendar.

Hacer un seguimiento sin agobios. Buscar el equilibrio entre saber cómo le va las primeras semanas y abrumarle con la sobreprotección. La protección debe ser la suficiente como para hacerle comprender que su familia siempre será su mayor apoyo.

Informa ante cualquier alerta negativa. Conviene tener activados todos los mecanismos en caso de detectar signos de inadaptación, cambios de ánimo, poco interés en los estudios o resistencia para ir al colegio, en cuyo caso se debe contactar inmediatamente con la persona del colegio a quien competa (ya sea tutor, servicio de orientación o responsable de alumnos).

Amigos fuera del aula. Hacerle ver que puede invitar a amigos a casa para hacer actividades en común, o a salir con padres de compañeros a tomar algo, le ayudará a sentirse seguro, a afianzar lazos y a aumentar su nómina de amigos.




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Periodista especializada en Educación, Universidad e Investigación.