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La orientación como vacuna contra el desempleo juvenil

La orientación como vacuna contra el desempleo juvenil Orientadores madrileños se dieron cita en el Encuentro de Innovación en Orientación Educativa

Los jóvenes necesitan un sistema integrado de orientación profesional y académica, de acceso gratuito y universal en toda España, y orientadores profesionales en cada centro que les ayuden a tomar decisiones sobre su futuro, aseguran desde el Proyecto Orión.

La Universidad Pontificia de Comillas puso en marcha en el año 2002 este servicio de orientación educativa y profesional para estudiantes de Secundaria y Bachillerato de la Comunidad de Madrid, en el que ya han participado 170 centros y que trata de recoger los intereses profesionales, los valores vocacionales y las expectativas académicas de los estudiantes de acuerdo con la oferta educativa y de empleo existente.

En el curso 2015-2016, la red de Orión ha estado compuesta por 102 centros, con 25 Institutos de Educación Secundaria (IES) y 53 centros privados de la Comunidad de Madrid, a los que se ha sumado una muestra de control de 24 centros de distintas comunidades autónomas. Se trata de un observatorio que “recoge información fiable para los alumnos, la oferta de centros de formación y la oferta de empleo, siempre con una visión dinámica”, en palabras de su director, el profesor Vicente Hernández, que destaca el valor y la necesidad de esta información “para anticiparse a lo que va a pasar en unos años, por ejemplo que no vaya a haber las suficientes vocaciones en ingeniería que el mercado va a demandar”.

De forma anual se organiza un encuentro para la actualización y el intercambio de conocimientos que, entre otras cosas, sirve para evaluar los cambios y necesidades que acarrean. Necesidades que se han incrementado en los últimos años, en los que Hernández lamenta los recortes aplicados sobre estos puestos como consecuencia de la crisis económica. Se trata de una figura muy valorada por la sociedad, aclara, pero sometida a una falta de recursos que, además de reducir el número de orientadores, ha hecho que los que quedan deban asumir todo tipo de funciones.

Muy lejos de estas restricciones, el director de Orión subraya el consenso que existe sobre la necesidad de incorporar un “orientador profesional” en los centros, encargado de una faceta que, advierte, “no se puede dejar al azar”. Estos profesionales serían esenciales en un país con un 55% de jóvenes en situación de desempleo donde, además, considera que sería necesario disponer de un sistema integrado de orientación profesional y académica para toda España.

“Es clave contar con un GPS del empleo que permita que los alumnos de cualquier lugar tengan en un solo sitio toda la información”. Para ello se necesitaría un millón de euros, de acuerdo con sus estimaciones, cantidad que considera “perfectamente asumible. Hay que gastarse el dinero en la vacuna de la orientación”, defiende. Este sistema integrado y la dotación de orientadores profesionales contribuiría a la igualdad de oportunidades y a la equidad. “Hay servicios privados pero hay que pagar por ellos. Nosotros buscamos de esta forma un acceso universal y gratuito”.

El director de Orión confía “en que nuestra administración educativa, igual que ha sabido dedicar recursos a los centros para financiar a los profesionales nativos que desarrollan la función de ‘auxiliares de conversación’, sepa dedicar al menos los mismos recursos para financiar a los profesionales de la orientación educativa que necesitan nuestros centros con urgencia, y se alcance la ratio de un orientador a jornada completa por cada 250 estudiantes desde Infantil hasta Bachillerato que señalan los organismos internacionales”.

Cuestionarios online

Los centros adheridos a la red Orión cuentan con un sistema gratuito de orientación, denominado MyVIP, que Hernández encuadra en el planteamiento europeo de la orientación permanente a lo largo de la vida, en este caso centrado en los estudiantes de 14 a 18 años, edades en las que tienen que tomar decisiones claves para su vida. Este modelo se incorpora a los planes de orientación de los centros, que ofrecen una serie de cuestionarios online durante los cuatro cursos para que los alumnos puedan reflexionar sobre su futuro.

Una vez completados los cuestionarios de cada curso, el sistema ofrece en el portfolio de cada estudiante un conjunto de documentos e informes sobre aspectos que pueden afectar a sus elecciones académicas y profesionales, y que los orientadores acreditados por el programa comparten y analizan con padres y alumnos. Así se quiere obtener información vocacional ajustada a sus expectativas, intereses y oportunidades.




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Periodista especializada en Educación, Universidad e Investigación.