Inicio /  /  La UNED y la UPV desarrollan una aplicación que potencia la colaboración entre alumnos

Enseñanza a distancia

La UNED y la UPV desarrollan una aplicación que potencia la colaboración entre alumnos

La UNED y la UPV desarrollan una aplicación que potencia la colaboración entre alumnos La UNED ha potenciado las nuevas herramientas digitales a través del proyecto ECO

La UNED y la UPV desarrollan un software que permite controlar de forma automática la participación de los alumnos en las tareas colaborativas, lo que supone una ayuda en la labor de los profesores y un impulso a la cooperación entre estudiantes.

Un equipo de investigadores de la UNED y la Universidad Politécnica de Valencia desarrolla un software que permite hacer un seguimiento a los alumnos mientras participan en tareas colaborativas. La aplicación identifica y clasifica las actividades que no se realizan de forma adecuada y emite una doble recomendación: al profesor, por un lado, para que actúe en consecuencia, y al alumno, por otro, al que se informa de las causas del aviso.

El investigador en Inteligencia Artificial de la UNED, Antonio Rodríguez, explica que uno de los inconvenientes de la enseñanza a distancia respecto a la presencial reside en las dificultades para la interacción social entre los alumnos y con los profesores. Cuando se trata de agrupar a los estudiantes para que trabajen en equipo, en la enseñanza presencial el profesor puede ver directamente lo que hacen, no así en la distancia, en la que esta vigilancia aumentaría notablemente la carga de trabajo. El hecho de contar con un programa tecnológico permite al menos avisar de los posibles problemas en los primeros pasos del proceso.

Seguimiento

El objetivo de la aplicación reside en fomentar la cooperación, estimular la implicación de los estudiantes y ofrecerles información sobre el desarrollo del proceso de colaboración. El programa se ha desarrollado dentro de los cursos Alf, plataforma de e-learning y colaboración de la UNED, donde se hizo un seguimiento automático de los foros mediante algoritmos de aprendizaje. Para ello, los investigadores diseñaron un “árbol lógico” de lo que debe ser el comportamiento durante la actividad y las interacciones que se deben establecer entre los alumnos. A la derecha del árbol se situaba lo que se consideraba correcto y a la izquierda, lo que no. A partir del diseño de un “diagrama de influencia”, alimentado con datos de experiencias pasadas, el programa ofrecía conclusiones sobre las variables de comportamiento introducidas y decidía si debía emitir una recomendación.

Al margen de que los investigadores estudian otras posibles aplicaciones ajenas a la docencia, Rodríguez sostiene que este tipo de soluciones pueden ser importantes en la introducción del aprendizaje colaborativo cuando hay una diferencia sustancial entre el número de profesores y de alumnos, como ocurre con los cursos masivos abiertos (MOOC), en los que además el profesor no tiene función específicamente docente, sino que “puede dejar los materiales y no es del todo necesario que esté siempre detrás”.




Secciones:        
Periodista especializada en Educación, Universidad e Investigación.