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TIC en las aulas

Una experiencia de éxito en la inmersión tecnológica en el colegio Julio Verne

Una experiencia de éxito en la inmersión tecnológica en el colegio Julio Verne Un dispositivo por alumno de 5º de Primaria a 4º de ESO. Fotos cedidas por el colegio Julio Verne

El colegio Julio Verne, un centro del Grupo Sorolla situado en la localidad valenciana de Torrent, ha sido uno de los casos de éxito de implantación de las tecnologías educativas en el aula presentados durante las primeras jornadas TIC de Escuelas Católicas.

El centro, que forma parte del programa de socios de Microsoft, puso en marcha junto al de La Devesa (Elche y Carlet) la inmersión tecnológica para los alumnos de 4º de la ESO en 2011, con un dispositivo por estudiante, y la experiencia se ha extendido ahora desde 5º de Primaria hasta el último curso de secundaria obligatoria.

“No sé si han mejorado los resultados académicos pero sí que hemos constatado un aumento de competencias generales bastante importante, niños que cada vez más pronto empiezan a poner en marcha empresas y programas, que tienen destrezas, capacidad de innovación y creación”, asegura el coordinador Tecnologías de la información y comunicación (TIC) del colegio, Ovi Barceló.

La decisión de incorporar un dispositivo por alumno “al principio asusta, porque era un ambiente que no conocíamos y más aún hace cuatro años, pero estábamos tranquilos porque sabíamos que era algo paulatino y que iba a funcionar”, añade. Las familias aceptaron con naturalidad la propuesta, aunque con lógica inquietud, pero entendieron que “ahora es lo que toca” y que el proyecto no implicaba una introducción muy brusca.

“Como no somos tecnólogos sino educadores, la elección del dispositivo y de las herramientas siempre ha estado supeditada a objetivos educativos”, relata Ovi Barceló, para luego aclarar que “huimos del concepto tablet porque entendemos que debe tener algo más, que debe ser un dispositivo convertible, con la pantalla adecuada y un teclado completo, puertos, equipo de trabajo… y esto es lo que pone Microsoft, que elegimos porque cumplía los requisitos”.

La financiación de los dispositivos se hace mediante la fórmula del “renting”, con una duración de tres años y un coste para las familias que, en función de las características, oscila entre los 25 y los 35 euros al mes. “Optamos por la generación de contenido propio, a través de plataformas multidigitales” que permiten acceder a distintas fuentes sin depender o atarse a un contenido concreto. “Como cuando creas un CD con canciones de iTunes”, ejemplifica Barceló, quien destaca que, aunque el libro digital resulta más barato, “intentamos balancear los costes para hacerlo asequible y compensar los gastos”.

Otra cuestión esencial en el éxito del proyecto ha sido la formación del profesorado, ya que requiere una actualización permanente, como mínimo una vez al mes, porque “a lo largo de cuatro años lo del principio ya no sirve”.

 

Los pequeños toman contacto con las nuevas tecnologías

Los pequeños toman contacto con las nuevas tecnologías

En los comienzos del programa cometieron el error de dar una formación técnica a los docentes, pero las herramientas se quedaban obsoletas y no siempre conseguían extrapolar los conocimientos a los niños. De modo que “se optó por una formación más pedagógica, centrada en cómo hacer lo que haces pero basado en la tecnología”.

Con un profesorado “acostumbrado al cambio”, en el que la adaptación depende más de la actitud que de la edad, la plantilla del centro “recurre mucho a la autoformación y a personas que son punta de flecha, gente muy innovadora que sirve de acicate”.

El coordinador TIC del colegio Julio Verne reconoce que uno de los problemas a los que tuvieron que enfrentarse fue la infraestructura, en concreto, “dar respuesta a entre 500 y 700 dispositivos conectados a la vez”. “En España la conectividad no va como debería, por lo que no puedes depender exclusivamente del modelo online (digital)” y Microsoft ofrece herramientas para trabajar de los dos modos, algo “esencial”.

A nivel de alumnos, uno de los problemas reside en que “pueden sentir al principio que el concepto de nuevas tecnologías y trabajo no está asociado”, por lo que se hace necesaria la sensibilización y el uso de aplicaciones y herramientas para el control en el aula, disponer de software que permita recuperar la atención o bloquear determinados accesos.

Añade Ovi Barceló que “trabajamos con plataformas propias donde instamos a participar en foros, que se creen sus avatares con responsabilidad, si son inapropiados les decimos que los corrijan”, al tiempo que recuerda que también son indispensables las herramientas para evaluar el trabajo en el aula, ya que “si no se puede medir, no estamos haciendo nada”.




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Periodista especializada en Educación, Universidad e Investigación.